Varias organizaciones de la disidencia cubana consideran que la muerte de Fidel Castro puede traer aparejado un aumento de la represión política y un endurecimiento ideológico de los órganos políticos que dirigen la isla. “Es bien complejo el escenario que tenemos con la desaparición física de Fidel Castro porque su figura mantenía un peso fundamental en la vida política de la nación cubana”, declaró el ex preso político y secretario ejecutivo de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), José Daniel Ferrer. En su opinión, a partir de ahora habrá “más controles y más represión” no sólo para la disidencia sino también para los cuentapropistas (trabajadores privados), los artistas, y también se van a “radicalizar” las consignas del régimen.
Esta advertencia contrasta con algunos de los mensajes que ha enviado la dirigencia cubana en los últimos meses, en los que incluso el presidente Raúl Castro reconoció la importancia que tiene para la economía del país la apertura de espacios al sector privado. “Pensamos que los operativos policiales y la detenciones a los opositores pueden aumentar”, apuntó Ferrer, y citó el caso de varios miembros de Unpacu que en los últimos días recibieron advertencias de las autoridades para que “no realicen ningún tipo de actividad”.
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